Doscientos setenta y cinco saltos se desploman sobre la selva misionera en la
frontera con Brasil, coronados por la Garganta del Diablo. Las pasarelas te dejan a
metros del agua, entre coatíes, tucanes y un arcoíris suspendido en la bruma.
Doscientos setenta y cinco saltos se desploman sobre la selva misionera en la
frontera con Brasil, coronados por la Garganta del Diablo. Las pasarelas te dejan a
metros del agua, entre coatíes, tucanes y un arcoíris suspendido en la bruma.